10 abril 2017

Del responsive a la web progresiva

Para nadie es un secreto que la web contemporánea es responsiva, dado que la cuota de navegación en móviles ha aumentado consistentemente en los últimos años. A medida que los teléfonos móviles se hacen más sofisticados y los planes de navegación más asequibles es una práctica casi obligatoria pensar en un diseño web fluido, capaz de ajustarse a cualquier pantalla y dándole prelación a la experiencia móvil.

Esta tendencia no parece detenerse. A finales del 2016, por primera vez en la historia, la cuota de navegación en móviles ha superado la de ordenadores de escritorio, de manera que es hora de preguntarse si un desarrollo responsivo es suficiente para satisfacer las demandas del cliente. La respuesta es: no, si hay algo mejor.

Hoy en día no basta con pensar en un diseño eficiente sino en una forma efectiva de servirle al usuario lo que su cliente tiene para ofrecer. La interacción, arquitectura de la información, interfaz de usuario, personalización de la experiencia e integración con redes sociales son claves. Todo esto ha llevado a que muchas marcas opten por tener aplicaciones en paralelo a sus páginas web, con funcionalidades similares pero usando el poder de las herramientas que tiene el móvil y una presentación más compacta de la información. De esta manera el usuario termina con un montón de apps instaladas de las cuales solo usa una fracción. Esto sin contar con que en el proceso que hay entre el descubrimiento de la aplicación, la instalación y el uso por parte del usuario, las aplicaciones van perdiendo en promedio un 20% de usuarios.

Es aquí donde entra el desarrollo progresivo, la nueva tendencia que está llamada a deshacer la línea que separa las apps y los sitios web.

Originalmente propuesto por google en el 2015, el desarrollo progresivo hace acopio de los más recientes avances técnicos en navegadores web para crear web apps capaces de comportarse como aplicaciones nativas, no solo en cuanto al diseño e interacción sino con la capacidad de enviar notificaciones, hacer uso del GPS y hasta alojarse en la pantalla de aplicaciones del teléfono del usuario con su propio icono. Básicamente un sitio web que funciona como una app.

Se llaman progresivas porque hacen uso del caché del equipo para irse descargando a medida que el usuario las va usando, esto garantiza que, entre otras cosas, el usuario nunca se encuentre con una página de error cuando no tiene acceso a internet pues se ha guardado previamente en caché una pantalla para este caso, así como un uso eficiente de los datos que se traduce en una experiencia más rápida para el usuario. El mantenimiento y actualización también se simplifican tremendamente reduciendo costos y tiempo de desarrollo: si se requiere agregar una funcionalidad basta con publicar el nuevo código y la web app obligará al teléfono a reemplazar el caché previamente guardado.

Empresas como Air Berlín han empezado a hacer uso de esta tecnología con resultados muy positivos, ofreciéndole al usuario una experiencia consistente, con todas las funcionalidades de una aplicación (reservar vuelos, consultar horarios), toda la información disponible en la web (contacto, políticas) y sin necesidad de instalar algo extra.

Es una solución elegante, intuitiva y de contacto directo con el usuario que además tiene la capacidad de ofrecer una tasa de retención de usuarios 3 veces mayor que la de las apps tradicionales. La tecnología y los datos sugieren que esta es la tendencia que gobernará la web durante los próximos años, así que es hora de empezar a preguntarse si su nuevo proyecto merece subirse a este tren.

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